¿ASÍ QUE QUIERES SER ESCRITOR? Charles Bukowski

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¿ASÍ QUE QUIERES SER ESCRITOR?

Charles Bukowski

 

Si no te sale ardiendo de dentro,
a pesar de todo,
no lo hagas.
A no ser que salga espontáneamente de tu corazón
y de tu mente y de tu boca
y de tus tripas,
no lo hagas.
Si tienes que sentarte durante horas
con la mirada fija en la pantalla del ordenador
o clavado en tu máquina de escribir
buscando las palabras,
no lo hagas.
Si lo haces por dinero o fama,
no lo hagas.
Si lo haces porque quieres mujeres en tu cama,
no lo hagas.
Si tienes que sentarte
y reescribirlo una y otra vez,
no lo hagas.
Si te cansa sólo pensar en hacerlo,
no lo hagas.
Si estás intentando escribir
como cualquier otro, olvídalo.

El autor

Charles Bukowski (Andernach, 1920 – San Pedro, California, 1994) Escritor estadounidense. En la línea del anticonformismo californiano de la generación beat y utilizando un lenguaje agresivo y una temática marginal, a menudo obscena o violenta, elaboró una obra singular, entre cuyos títulos destacan El cartero (1971), Escritos de un viejo indecente (1969), Ordinaria locura (1976) y Música de cañerías (1983).

Hijo de un oficial norteamericano y de una alemana, su familia se trasladó a Estados Unidos cuando tenía tres años. El joven Bukowski creció en un barrio pobre, y durante la gran depresión económica iniciada en 1929 hubo de soportar la miseria y los castigos de su padre. Estudió periodismo mientras trabajaba en varios oficios, desde lavaplatos hasta aparcacoches, pero no llegó a graduarse y llevó una vida dispersa, entregada al alcohol y a un vagabundeo sin rumbo. De aquella época son sus primeros poemas y también algunos cuentos, que publicaría a partir de 1940.

En 1956 comenzó a trabajar en el servicio de correos, lugar que le serviría de inspiración para su primera novela, El cartero (1971), que protagoniza por primera vez Henry Chinasky, un alter ego destinado a reaparecer en todos sus trabajos posteriores, excepto en la novela Pulp, publicada póstumamente en 1994. A los cincuenta años abandonó el empleo en correos para “sobrevivir con el oficio de escritor”.

En sus obras retrató toda una galería personajes estrafalarios y marginales: prostitutas, alcohólicos, vagos, buscavidas, jugadores arruinados y bravucones que circulan como sonámbulos o pícaros por una ciudad que los rechaza. Varios títulos de sus obras hablan por sí solos de sus líneas argumentales: Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones (1972) o Escritos de un viejo indecente (1969).

Así que quieres ser escritor

Premio José Ángel Mañas Nuevos talentos en novelas, 2017 – Fecha cierre 15 de julio

Premio José Ángel Mañas Nuevos talentos 2017 – Fecha cierre 15 de julio

Mañas y Poitevin Nuevos talentos

Por iniciativa del editor francés Jean-Laurent Poitevin y con el respaldo del escritor José Ángel Mañas, acaba de aterrizar en nuestro país el sello Nuevos Talentos, una iniciativa singular en el mundo editorial porque traslada a los lectores que se registran en su web la decisión de qué libros se publican.

Según el nuevo sello, se ofrece así una oportunidad a miles de escritores españoles que no encuentran modo de publicar sus novelas, al tiempo que la comunidad de lectores creada a partir de la página web dispone de una extensa oferta de textos gratuitos, además del poder de decisión sobre los títulos que se publicarán en formato libro.

La editorial llega a España con el incentivo del Premio Nuevos Talentos-José Ángel Mañas, dirigido a autores que no hayan publicado aún un libro impreso y dotado con 12.000 euros. Los concursantes presentarán en la web susde no menos de 150 páginas, y los lectores las evaluarán; un comité de selección examinará las tres más con mejor puntuación y su presidente, José Ángel Mañas, elegirá la ganadora, que además de la dotación económica obtendrá la publicación tanto en papel como en formato electrónico.

El autor de Historias del Kronen y Todos iremos al paraíso aspira a encontrar y publicar “con ayuda de los lectores, la mejor opera prima del año” y que, de ese modo, el de Nuevos Talentos se convierta “en el premio de descubrimiento de referencia en lengua castellana”.

Con el nuevo sello, Jean-Laurent Poitevin traslada a nuestro país el modelo de éxito cosechado en Francia con Les Nouveaux Auteurs, que le ha permitido descubrir a 150 autores, publicar 200 libros, vender dos millones de ejemplares en librerías y generar una comunidad de 10.000 lectores evaluadores.

Abierto a: novelas en castellano, de autores sin novela publicada en papel y sin restricciones por nacionalidad o residencia del autor.

Género: novela

Extensión: mínimo 150 páginas

Premio: 12 000 euros y edición en papel y ebook

Fecha cierre convocatoria: 15 de julio de 2017

Descarga las bases completas aquí:  Bases Premio José Ángel Mañas – Nuevos Talentos

María Zambrano Alarcón-Filósofa, ensayista-Vélez-Málaga

María Zambrano

María Zambrano Prince of Asturias Foundation Emblem.svg Medal of the Miguel de Cervantes Prize.svg
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María Zambrano.
Información personal
Nombre de nacimiento María Zambrano Alarcón
Nacimiento 22 de abril de 1904
Vélez-Málaga, España
Fallecimiento 6 de febrero de 1991 (86 años)
Madrid, España
Nacionalidad Española
Familia
Padre Blas Zambrano Ver y modificar los datos en Wikidata
Cónyuge Alfonso Rodríguez Aldave
Educación
Alma máter
Información profesional
Ocupación Filósofa, ensayista
Género Poema, filosofía y Resumen Ver y modificar los datos en Wikidata
Distinciones Premio Príncipe de Asturias
Premio Cervantes
 
 

María Zambrano Alarcón (Vélez-Málaga, Málaga, 22 de abril de 1904Madrid, 6 de febrero de 1991)[1] fue una pensadora, filósofa y ensayista española.[1] Su extensa obra, entre el compromiso cívico y el pensamiento poético, no fue reconocida en España hasta el último cuarto del siglo XX, tras un largo exilio. Ya anciana, recibió los dos máximos galardones literarios concedidos en España: el Premio Príncipe de Asturias en 1981, y el Premio Cervantes en 1988.[2]

Biografía

Primeros años

María Zambrano nació en Vélez-Málaga el 22 de abril de 1904, hija de Blas Zambrano García de Carabante y Araceli Alarcón Delgado, ambos maestros, como también lo fue su abuelo paterno, Diego Zambrano.[nota 1] Estando de vacaciones con su abuelo materno en Bélmez de la Moraleda (Jaén), María sufrió el primer aviso de lo que a lo largo de su vida sería una constante: su salud delicada; en esa primera ocasión se la llegó a dar por muerta tras un colapso de varias horas y una larga convalecencia.

En 1905 se trasladó con su familia a Madrid y al año siguiente se mudaron a Segovia al conseguir su padre la cátedra de Gramática Castellana en la Escuela Normal de Maestros de la ciudad.[nota 2] Allí pasó María su adolescencia y allí nació su hermana Araceli, la víspera de su cumpleaños; según sus propias palabras, «la alegría más grande de su vida».[1] En 1913 comenzó el bachillerato en el Instituto de Segovia, donde solo ella y otra muchacha representaban al género femenino ilustrándose. En 1914, María publicó su primer artículo en la revista de antiguos alumnos del Instituto San Isidro en torno a Europa y la paz.

La joven María hacia 1918.

En Segovia inició María un luego prohibido primer amor con su primo carnal Miguel Pizarro entre 1917 y 1921, año en el que la familia intervino y Miguel fue enviado a Japón, como profesor de español en la Universidad de Osaka.[3] [4] Tras un primer momento de desolación, la fuga de su primo la llevó a vivir una nueva experiencia amorosa, recogida en su epistolario, con Gregorio del Campo.[5] [nota 3]

Formación

En 1924 su familia se trasladó de nuevo a Madrid, donde se matriculó por libre (debido a su escasa salud) en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad. Entre 1924 y 1926 asiste a las clases de García Morente, Julián Besteiro, Manuel Bartolomé Cossío y Xavier Zubiri en la Universidad Central de Madrid, también conoce a Ortega en un tribunal de exámenes.[nota 4] En 1927 es invitada a la tertulia de la Revista de Occidente, círculo en el que a pesar de su juventud asumiría un papel de mediadora entre Ortega y algunos escritores jóvenes, como Antonio Sánchez Barbudo o José Antonio Maravall.

A partir de 1928 comenzó su doctorado e ingresó en la Federación Universitaria Escolar (FUE), donde comienza a colaborar en la sección “Aire Libre” del periódico madrileño El Liberal. Participa en la fundación de la Liga de Educación Social, de la que será vocal. También imparte clases de filosofía en el Instituto Escuela que se vieron interrumpidas por una nueva recaída de su salud (en esta ocasión el diagnóstico es concreto: tuberculosis).[nota 5] No interrumpió sin embargo sus colaboraciones con la FUE y muchos de sus escritos.

En 1931 fue nombrada profesora auxiliar de Zubiri en la cátedra de Metafísica en la Universidad Central (puesto que, haciendo las sustituciones a Zubiri cuando está de viaje, ocuparía hasta el año 1936); en esa época inició su inconclusa tesis doctoral sobre «La salvación del individuo en Spinoza». Integrada en el aparato de la coalición republicano-socialista, asistió a la proclamación de la Segunda República Española en la Puerta del Sol el 14 de abril de 1931; no aceptó, sin embargo, la oferta de una candidatura a las Cortes como diputada por el PSOE.[6]

El Frente Español

El 7 de marzo de 1932, la cercanía profesional e intensa colaboración de María con José Ortega y Gasset la llevó a cometer el que muy pronto descubriría como peor error político de su vida: la firma del Manifiesto y creación del Frente Español (FE), con Ortega moviendo los hilos en la sombra.[7] [8] Aquella plataforma de un “Partido Nacional” (a la que intentaría sumarse José Antonio Primo de Rivera sin conseguirlo debido a la oposición personal de María), mostró muy pronto su perfil fascista. Zambrano, haciendo uso de su indiscutida autoridad en el colectivo, y “como tenía poder para ello”,[7] disolvió el incipiente movimiento. No pudo evitar sin embargo que los estatutos de aquella empresa ‘orteguiana’ y las siglas FE fuesen usadas por Falange Española.[nota 6

Las Misiones Pedagógicas

Aquel mismo año, y en un contexto vital muy diferente, conoció a través de su amiga Maruja Mallo en la tertulia de Valle Inclán a Rafael Dieste, que sería en adelante uno de sus más grandes amigos; con él y otros jóvenes de ese grupo (Arturo Serrano Plaja, Luis Cernuda, Sánchez Barbudo y el que más tarde será su marido, Alfonso Rodríguez Aldave) participó en algunas Misiones en Cáceres, Huesca y Cuenca, entornos y quehaceres en los que las angustias personales que la habían asediado fueron desplazadas por la realidad de una “tarea española”.[9]

En ese periodo, entre 1932 y 1934, María Zambrano colaboró con generosidad en los cuatro círculos culturales que frecuentaba: la Revista de Occidente, la poética reunión de estrellas del 27 reunida en Los Cuatro Vientos, la juvenil Hoja Literaria de Azcoaga, Barbudo y Plaja y el santuario de José Bergamín Cruz y Raya, en cuyas tertulias conocerá a un aturdido Miguel Hernández al que acogerá en una sintonía de silencios y pesares.[nota 7]

Muchos de los integrantes de esos círculos acabarán entregándose a la costumbre de ir a tomar el té a la casa de María en la plaza del Conde de Barajas. La pensadora se aleja de la caverna filosófica de la Revista de Occidente y Ortega, y gana un puesto de excepción entre la intelectualidad poética española.[10] Era el año 1935 y en el comienzo de curso María inició su tarea de profesora de filosofía en la Residencia de Señoritas y en el instituto Cervantes, en el que Machado ocupaba la cátedra de Francés.

España nuestro tiempo, nuestro deber: conocerlo, cumplirlo

El 18 de julio de 1936, María Zambrano se sumó al manifiesto fundacional de la Alianza de Intelectuales para la Defensa de la Cultura (AIDC), colaborando en su redacción y marcando el compromiso de “la libertad del intelectual” con el “pueblo puesto en pie” por una “razón armada”.[11] Como su propio padre y como su admirado y admirador Antonio Machado, la Zambrano, que nunca escatimó lucidez y valentía, se alineó definitivamente en la realidad, un gesto humano y personal que muy pronto aparecerá en su obra bajo el epígrafe de “razón poética”.[12]

El 14 de septiembre de 1936, contrajo matrimonio con el historiador Alfonso Rodríguez Aldave, recién nombrado secretario de la Embajada de España en Chile, país hacia el que viajaron en el mes de octubre. En ese viaje hicieron escala en La Habana, donde María pronunció una conferencia sobre Ortega y Gasset y conoció al que será quizá su mejor amigo José Lezama Lima.[12]

Ocho meses después, en plena guerra civil española, regresan a España, el mismo día en que cae Bilbao y comienza la diáspora intelectual española; a la pregunta de por qué vuelven si la guerra está perdida, responderán: «Por eso».[nota 8] Su marido se incorporó al ejército y ella colaboró en la defensa de la República desde el consejo de redacción de Hora de España. Participó en el II Congreso Internacional de Escritores para la defensa de la cultura (celebrado del 4 al 17 de julio de 1937 en Valencia), donde conoció a Octavio Paz, Elena Garro, Nicolás Guillén, Alejo Carpentier y Simone Weil (vestida de miliciana). Fue nombrada Consejera de Propaganda y Consejera Nacional de la Infancia Evacuada, y participó en la reapertura y gestión de la Casa de la Cultura de Valencia.

Al inicio de 1938 se trasladó con su familia a Barcelona, en cuya universidad llegaría a impartir un curso. Ese año, el 29 de octubre, murió su padre, al que Antonio Machado dedicaría una esquela de despedida en el número XXIII de la revista Hora de España (que entonces no llegó a publicarse), incluida luego en su Mairena póstumo. El 23 de diciembre, veinticinco divisiones del “ejército nacional” abordaron la ofensiva de Cataluña. El 25 de enero capitula Barcelona y lo que queda de la España republicana se encamina hacia el exilio.

El exilio

En el Caribe y México

El 28 de enero de 1939 María cruzó la frontera francesa en compañía de su madre, su hermana Araceli, el marido de esta y otros familiares.[nota 9] En Francia, María se reencuentra con su marido y tras una breve estancia en París, parten para México invitados por la Casa de España, recalando antes en Nueva York y La Habana, donde fue invitada como profesora de la Universidad y del Instituto de Altos Estudios e Investigaciones Científicas. De Cuba pasó a México, donde —tras una serie de maniobras a cargo de algunos antiguos colegas— fue nombrada profesora en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo de Morelia, (Michoacán), lo que supuso para María un pequeño exilio dentro del gran exilio y provocó que abandonase México, viviendo unos años entre Puerto Rico y Cuba.[13] En México publicaría sus libros Filosofía y poesía y Pensamiento y poesía en la vida española, y entablaría relación con Alfonso Reyes y Daniel Cosío Villegas.

Entre 1940 y 1945 trabajó con intensidad en seminarios y ciclos de conferencias o dictando lecciones y cursos en diversas instituciones cubanas y puertorriqueñas, como el Departamento de Estudios Hispánicos de la Universidad de San Juan de Puerto Rico, la Asociación de Mujeres Graduadas y el Ateneo, o la Asamblea de Profesores de Universidad en el exilio reunida en La Habana. Paralelamente continúa publicando artículos y algunos libros como La Confesión: Género Literario y Método, La agonía de Europa o El pensamiento vivo de Séneca. La II guerra mundial le impide reunirse con su madre enferma y su hermana Araceli, viuda y en el umbral de la locura, que sobreviven en el París ocupado por los nazis.

América, La Habana, Roma, París

Liberada al fin la capital francesa, los lentos trámites de su visado harán que cuando María llegue a París su madre ya esté enterrada, y su hermana “enterrada en vida”, situación que lleva a la pensadora española a tomar la decisión de no volver a separarse de Araceli. Así, en 1947, las hermanas Zambrano se instalaron en un apartamento de la Rue de L’Université, hogar eventual al que en marzo de aquel año se incorporó el marido de María. La convivencia resultó ser insostenible.[nota 10]

En 1948, ya solas y unidas hasta el final, María y Araceli Zambrano se trasladaron a La Habana, y de allí a México y de nuevo a La Habana. Pero la situación económica empieza a ser agobiante y deciden volver a Europa. Su condición de seres errabundos en continuo destierro empieza a ser casi obsesiva. En 1949 las hermanas Zambrano volvieron a Europa instalándose en Roma hasta junio de 1950, en que el gobierno italiano se niega a prolongar sus permisos de residencia. Marchan a París donde María se reencuentra con su marido, la relación será breve y finalmente Martínez Aldave y su hermano (con el que ha vivido los tres últimos años, desde 1947), partieron hacia México.[nota 11]

Las hermanas Zambrano permanecieron en París hasta marzo de 1953, fecha en que de nuevo se trasladaron a La Habana. Pero la inicial euforia del reencuentro caribeño se disolverá en la marea de la situación política cubana, las añoranzas de Araceli, la relación amorosa de María con Pittaluga y sus propios fantasmas.[14] En junio de 1953 un barco las devolvió a Roma.

Siguió el más largo periodo romano de las Zambrano (1953-59); en él vivió María una fecunda amistad con intelectuales italianos como las hermanas Elena y Silvia Croce, o Elemire Zolla y su compañera Vittoria Guerrini (alias “Cristina Campo”), y recuperó su relación con viejos amigos como Diego de Mesa (alumno suyo en el Instituto Escuela), Carmen Lobo, Nieves de Madariaga, Tomás Segovia, Jorge Guillén, o el mexicano Sergio Pitol.[15] Su economía y salud, siempre débiles, se vieron confortadas por la generosidad de Timoty Osborne. Incansable, María sigue escribiendo. De su esfuerzo, entre un amplio conjunto de artículos, ensayos y libros, y un espectro que se abre entre la historia trágica, la pintura y la razón poética, saldrán piezas maestras como España, sueño y verdad o La España de Galdós.

En septiembre de 1957, María recibió la sentencia de un tribunal de México comunicándole su divorcio de Rodríguez Aldave, acusada de abandono del hogar y otros cargos que no se citan y declarada ‘incompareciente’ (sin haber recibido citación alguna). Ese mismo otoño conoció a la poeta y cantante venezolana Reyna Rivas que con su marido Amando Barrios, se convirtieron en amigos, mediadores y protectores hasta el último momento. Su casa romana se hizo famosa por las tertulias, por sus cantes y bailes y por su desbordante población de gatos. Otro capítulo gozoso, transcurre en el verano y el otoño de 1958, con largas temporadas en Florencia, donde el pintor Ramón Gaya oficia como su amante.[16]

Tras una temporada de cinco meses en Trèlex-sur-Nyon (Suiza) en la casa alquilada por su primo Rafael Tomero, las hermanas Zambrano (y su corte de gatos que acompañaban a Araceli allá donde se moviera) volvieron a Roma, donde además se les une en “Villa Riccio” su tía Asunción durante los primeros meses de 1960.

En abril de 1962, Araceli viajó a México para intentar pactar con Rodríguez Aldave una pensión para María con resultado más que negativo. Otro revés fue la orden de expulsión de la ciudad de Roma, firmada por un senador de pasado fascista en septiembre de 1963. El motivo: los gatos. Por mediación de Elena Croce llegaron a intervenir los ministros de Justicia y el del Interior, aplazando el proceso. El 14 de septiembre de 1964, tras una nueva denuncia y su posterior inspección “sanitario-cívica”, las Zambrano y trece gatos abandonan Roma camino de Francia con un aviso a la policía gala de que se trata de “personas peligrosas”.[17]

«La Pièce»

Al contemplar por primera vez la vieja casa de «La Pièce», en el Jura francés, María dijo: “Parece un convento abandonado, pero tiene gracia”… Vivió en ella hasta 1977. La soledad de la casita del bosque se vería de tanto en tanto animada por las visitas de los amigos españoles e italianos y de los primos. En ella concluyó, amplio o fraguó la pensadora española obras como: La tumba de Antígona, El hombre y lo divino o Claros del bosque. Es en ese periodo cuando su obra comenzó a valorarse en España tras la publicación en la Revista de Occidente, en febrero de 1966, del artículo de José Luis López Aranguren Los sueños de María Zambrano, al que siguieron los trabajos de José Ángel Valente en Ínsula y de José Luis Abellán. También se publican fragmentos de su obra en Papeles de Son Armadans y Caña Gris.

Un proyecto de trasladarse a Nápoles al inicio de la década de 1970 no prosperó por retrasos administrativos y debido a la desmejorada salud de Araceli que, finalmente, murió el 20 de febrero de 1972. La muerte de su hermana le hizo abandonar su casa del bosque, a la que no volvería hasta dos años después. Estancias en Roma, viajes turísticos por Grecia, todo con la compañía y la generosidad de su mecenas Timothy Osborne y su segunda esposa. En 1974 volvió a «La Pièce», donde la asisten y acompañan su primo Mariano y Rafael Tomero, sus tres perros y algún gato superviviente.

De 1975 es el poema que Lezama Lima le dedicó en Fragmentos a su imán, dos años antes de la muerte del cubano, al que María bautizó con el título de hombre verdadero:

María se nos ha hecho tan trasparente / que la vemos al mismo tiempo / en Suiza, en Roma o en La Habana…

Pero el deterioro de su salud física es progresivo; en 1978 se trasladó a Ferney-Voltaire, donde permanecería dos años; en 1981 se mudó a Ginebra y la colonia asturiana en esa ciudad suiza la nombra Hija Adoptiva del Principado de Asturias, el primero de una larga y tardía lista de reconocimientos. Parecía que a todo el mundo le había entrado una prisa incontenible por agasajarla.

Últimos años y reconocimientos

Placa puesta en enero de 2004 en la última casa que María Zambrano habitó en Madrid, entre 1984 y 1991. En ella puede leerse una cita de la pensadora española: «Solamente se es de verdad libre cuando no se pesa sobre nadie; cuando no se humilla a nadie. En cada hombre están todos los hombres».

En 1981 fue recompensada con el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, en su primera edición. A su vez, el ayuntamiento de Vélez-Málaga, su ciudad natal, la nombró Hija Predilecta. Al año siguiente, el 19 de diciembre, la Junta de Gobierno de la Universidad de Málaga acordó su nombramiento como Doctora honoris causa.

Tras una recaída en su salud y que los médicos la declarasen desahuciada, la ya anciana pero aún lúcida pensadora se recuperó y el 20 de noviembre de 1984,[nota 12] María Zambrano regresó por fin a España tras casi medio siglo de exilio. Se instaló en Madrid, ciudad de la que saldría ya en pocas ocasiones. En esta última etapa la actividad intelectual fue, sin embargo, incansable. Continuaron también los reconocimientos oficiales: Hija Predilecta de Andalucía en 1985, y en 1987, se constituye en Vélez-Málaga la fundación que lleva su nombre. Finalmente, en 1988 se le concedió el Premio Cervantes. Murió en Madrid el 6 de febrero de 1991, y fue enterrada entre un naranjo y un limonero en el cementerio de Vélez-Málaga, donde luego se trasladaron también los restos mortales de sus “dos Aracelis”, su madre y su hermana. En la lápida puede leerse a modo de epitafio, el verso del Cantar de los Cantares, «Surge amica mea et veni».

Siguió recibiendo reconocimientos a título póstumo, muchos de ellos reivindicaciones autonómicas: Hija Predilecta de la Provincia de Málaga en 2002. El 27 de noviembre de 2006 el Ministerio de Fomento bautizó con su nombre la estación central de ferrocarril de Málaga. En 2008 se botó el buque remolcador de salvamento marítimo, María Zambrano (BS-22).

Cronología

  • 1904–1939 • Estudios en la Universidad de Madrid, principios como escritora; vida intelectual madrileña en los años veinte y treinta.
  • 1939–1953 • Exilio americano (México, Cuba, Puerto Rico, y nuevamente en Cuba), publicación de sus obras filosóficas más importantes.
  • 1954–1983 • Años de exilio en Europa: en Italia, Francia y Suiza.
  • 1984–1991 • Últimos años de su vida, desde su regreso del exilio hasta su muerte en 1991.

Filosofía

Para María Zambrano la filosofía empieza con lo divino, con la explicación de las cosas cotidianas con los dioses. Hasta que alguien se pregunta ¿Qué son las cosas? entonces se crea la actitud filosófica. Para Zambrano existen dos actitudes: la actitud filosófica, que se crea en el hombre cuando se pregunta algo, por la ignorancia, y la actitud poética, que es la respuesta, la calma y en la que una vez descifrada encontramos el sentido a todo. Una actitud filosófica comunicada con un lenguaje muy peculiar y una exposición creativa de su forma de pensar, que determinan su estilo literario,[18] y que, en definitiva, constituirían la base de lo que ella misma llamará su “método”.

La cuestión y su método

La establece bajo dos grandes cuestiones: la creación de la persona y la razón poética. La primera de ellas presentaría, digamos, el estado de la cuestión: el ser del ser humano como problema fundamental para el ser humano. Y se constituye como problema para el ser humano lo que el ser humano sea, porque se presenta su ser en principio como anhelo, nostalgia, esperanza, y tragedia. Si la satisfacción fuera su lote, ciertamente no se propondría su propio ser como problema.

El tema de la razón-poética, por otra parte, sin haberse expuesto especial y sistemáticamente en ninguna de sus obras, subyace no obstante en todas ellas hasta el punto de constituir uno de los núcleos fundamentales de su pensamiento. La razón-poética se construye como el método adecuado para la consecución del fin propuesto: la creación de la persona. Ambos temas abordados con amplitud, aglutinan como adyacentes todas las demás cuestiones tratadas. Así, la creación de la persona se relaciona estrechamente con el tema de lo divino, con el de la historia y con los sueños, y la razón-poética con la relación entre filosofía y poesía o con la insuficiencia del racionalismo.

La fenomenología de lo divino

En su prólogo a la edición de 1973 de El hombre y lo divino, Zambrano comentaba que «el hombre y lo divino» podría muy bien ser el título que le conviniese mejor a la totalidad de su producción. Y en efecto, la relación del hombre con «lo divino», con la raíz oscura de lo «sagrado» fuera y dentro de sí, de ese «ser» que ha de darse a luz, a la visión, es una constante en toda su obra. Fenomenología de lo divino, fenomenología de la persona o fenomenología del sueño, siempre se trata de una indagación que apunta a la desvelación de «lo que aparece», el phainómenon que en su aparecer constituye lo que el ser humano es. Búsqueda esencial, por tanto, búsqueda de la esencia sagrada, inasible, de lo humano que sin embargo se muestra de múltiples maneras, bajo aspectos que hemos denominado «los dioses», «el tiempo» o «la historia», por ejemplo.

Desde el albor de la historia, cuando el hombre se veía inmerso en un universo sagrado, hasta el momento de la conciencia en que la historia es asumida con responsabilidad por el individuo en trance de convertirse en persona, ha tenido lugar un largo proceso durante el cual ese individuo ha ido ordenando la realidad, nombrándola, al par que asumía el reto de la pregunta en los momentos trágicos, los momentos en que los dioses ya no eran la respuesta adecuada. Este largo proceso es descrito por Zambrano como el paso de una actitud poética a la actitud filosófica. La poesía, piensa Zambrano, es respuesta, la filosofía, en cambio, es pregunta. La pregunta proviene del caos, del vacío, de la desesperanza incluso, cuando la respuesta anterior, si la había, ya no satisface. La respuesta viene a ordenar el caos, hace al mundo transitable, amable incluso, más seguro.

Tratar con la realidad poéticamente, piensa Zambrano, es hacerlo en forma de delirio, y «en el principio era el delirio», y esto quiere decir que el hombre se sentía mirado sin ver. La realidad se presenta completamente oculta en sí misma, y el hombre que tiene la capacidad de mirar a su alrededor —aunque no a sí mismo—, supone que, como él, aquello que le rodea también sabe mirar, y le mira a él. La realidad está entonces «llena de dioses», es sagrada, y puede poseerle. Detrás de lo numinoso hay algo o alguien que puede poseerle. El temor y la esperanza son los dos estados propios del delirio, consecuencia de la persecución y de la gracia de ese «algo» o «alguien» que mira sin ser visto.

Los dioses míticos se presentan como respuesta inicial; la aparición de estos dioses es una primera configuración ordenada de la realidad. Nombrar a los dioses significa salir del estado trágico donde estaba sumido el indigente porque al nombrarles se les puede invocar, ganar su gracia y apaciguar el miedo.

Los dioses, pues, son revelados por la poesía, pero la poesía es insuficiente y llega un momento en que la multiplicidad de los dioses despierta en los griegos el anhelo de unidad. El «ser» como identidad aparecía en Grecia como la primera pregunta que, no siendo aún del todo filosofía, arrancaba al hombre de su estado inicial porque señalaba la aparición de la conciencia. La primera pregunta es la pregunta ontológica: «¿Qué son las cosas?». Nacida, según Ortega, del vacío de ser de los dioses griegos, esta pregunta daría nacimiento a la filosofía como saber trágico. Toda pregunta esencial es, para Zambrano, un acto trágico porque proviene siempre de un estado de indigencia. Se pregunta porque no se sabe, porque algo se ignora, porque algo falta; la ignorancia es la falta de algo: de conocimiento o de ser. Estos actos trágicos se repiten cíclicamente, porque también es cíclica la destrucción de los universos míticos. Los dioses aparecen por una acción «sagrada», pero también hay un proceso sagrado de destrucción de lo divino. La muerte de los dioses restaura el universo sagrado del principio, y también el miedo. Cada vez que un dios muere sucede, para el hombre, un momento de trágico vacío.

Durante el tiempo que media entre el advenimiento de los primeros dioses y el asentamiento del dios cristiano, había sucedido, al par que una interiorización de lo divino, el descubrimiento de la individualidad. El nacimiento de la filosofía había dado lugar al descubrimiento de la conciencia, y con ella, a la soledad del individuo. Lo divino había tomado el aspecto de la extrema extrapolación de los principios racionales. Por ello, el dios al que mató Nietzsche era el dios de la filosofía, aquel creado por la razón. Nietzsche decidió, según Zambrano, volver al origen, hurgar en la naturaleza humana en busca de las condiciones de lo divino. Con Nietzsche se fraguó la libertad trágica según Zambrano, exultante según el propio Nietzsche y con ella la recuperación, en lo divino, de todo aquello que, definido por la filosofía, había quedado oculto. De esta manera, Nietzsche destruyó los límites que el hombre había establecido para el hombre; recuperó todas sus dimensiones, y por supuesto «los ínferos», los infiernos del alma: sus pasiones. Y en los infiernos: la oscuridad, la nada, lo opuesto al ser y la angustia. La nada ascendió entonces desde los infiernos del cuerpo y penetró por vez primera en la conciencia ocupando allí los lugares del ser.

No obstante la nada, amenazante para el ser cuando este pretende consagrarse, es también posibilidad, pues cuando una ausencia se hace notar y esto nos recuerda a Sartre se padece: la nada padecida como ausencia es nada de algo, por lo que también es posibilidad de algo. La nada de ser apunta al ser como a su contrario. Pero ¿a qué tipo de «ser»? El de los griegos se había transformado de ontológico en teístico-racional, y este se había anegado en los abismos existenciales. No era pues recuperable aquel concepto. Pero sí lo era el «origen». Y al «ser» como «origen», a esa nada del comienzo, a ese lugar sin espacio y sin tiempo donde «nada se diferenciaba», a lo sagrado puro, es a lo que Zambrano pretendió volver o llegar. Eso sagrado, no es sino la pura posibilidad de ser. A partir de esa «nada» el hombre habría de tomar sobre sí la responsabilidad de crear su ser, un ser no ya conceptual sino histórico; crearse a sí mismo a partir de la nada, bajo su propia responsabilidad apenas nacida, con la libertad que el surgimiento y la aceptación de la conciencia le proporciona. A partir de aquí puede iniciarse el largo proceso de la creación de la persona.

Racionalismo e historia

El racionalismo es expresión de la voluntad de ser. No pretende descubrir la estructura de la realidad sino que asienta el poder desde una presuposición: la realidad ha de ser transparente a la razón, ha de ser una e inteligible. El racionalismo, como todo absolutismo, de alguna manera mata a la historia, la detiene, porque realiza la abstracción del tiempo. Situado entre verdades definitivas, el hombre deja de sentir el paso del tiempo y su constante destrucción, deja de sentir el tiempo como oposición, como resistencia, deja de saberse en lucha perpetua contra el tiempo, contra la nada que adviene a su paso. Si toda historia es construcción, arquitectura, el sueño de la razón, del absolutismo y de las religiones monoteístas es construir por encima del tiempo. La conciencia, en esa atemporalidad artificial de lo eterno verdadero, no puede despertar, ya que la conciencia surge al par que la voluntad personal y esta se crece con la resistencia.

El problema que preocupa a Zambrano es «humanizar la historia y aun la vida personal; lograr que la razón se convierta en instrumento adecuado para el conocimiento de la realidad, ante todo de esa realidad inmediata que para el hombre es él mismo». Humanizar la historia: asumir la propia libertad, y ello mediante el despertar de la conciencia personal, la cual tendrá que asumir el tiempo, y más aún: los distintos tiempos de la persona.

La creación de la persona

Los mismos parámetros con los que define Zambrano la historia social, es aplicado por ella a la historia personal, y no ha de extrañar, puesto que la historia, la de todos, la hacen individuos que proyectan a nivel social sus temores, sus angustias, sus ansias, sus abusos, su ignorancia, sus anhelos. Las deformaciones sociales son la institucionalización de las deformaciones personales, y las constituciones, el precio que paga cada cual por atenuar consensualmente su propia angustia vital. Así pues, el endiosamiento de unos, la enajenación de otros (idolatría y sacrificio), la instrumentalización de la razón y la estructura temporal son pautas correctamente aplicables a la Historia la de todos, la que se construye en comunidad y a esa otra historia que es el argumento de cada ser humano, padecida en la Historia y bajo ella.

El hombre como ser que padece su trascendencia

El hombre no es solamente un ser histórico, aquel cuyo tiempo sea el sucesivo, tiempo de la conciencia aplicado a la realidad como sucesión de acontecimientos. El hombre es ante todo aquel ser destinado a trascender, a trascenderse a sí mismo padeciendo esta trascendencia, un ser, el hombre, en perpetuo tránsito que no es solamente un pasar sino un pasar más allá de sí: de aquellos personajes que el sujeto va ensoñando con respecto a sí mismo. Que el hombre sea un ser trascendente significa que no ha acabado de hacerse, que ha de irse creando a medida que va viviendo. Y si el nacer es salir de un sueño inicial, el vivir será ir saliendo de otros sueños, sucesivos estos, mediante sucesivos despertares.

La fenomenología del tiempo

La estructura de la persona se elabora, como la historia, sobre otra estructura: la temporal. Pero aunque la historia se conforme de acuerdo con múltiples tiempos, estos se incluyen siempre dentro del tiempo propiamente histórico: el sucesivo; la multiplicidad temporal significa tan solo la multiplicidad de ritmos, el «tempo» de las conexiones entre el suceso, su memoria y su proyección. Los tiempos del sujeto suponen algo más. Esquemáticamente, pueden distinguirse:

  • Tiempo sucesivo o tiempo de la conciencia y de la libertad, medible en sus tres dimensiones (pasado-presente-futuro);
  • Tiempo de la psique o atemporalidad inicial, tiempo de los sueños, donde el pensamiento no tiene cabida, ni tampoco la libertad. En esta atemporalidad el sujeto no decide, no mueve sino que es movido por las circunstancias;
  • Tiempo de creación o estados de lucidez, otro tipo de atemporalidad, pero a diferencia de la anterior, creadora. El sujeto no se encuentra bajo el tiempo, como en la atemporalidad de la psique, sino sobre el tiempo. Esta atemporalidad puede dar origen por un lado a los descubrimientos del arte o del pensamiento, y por otro, al descubrimiento personal o lo que Zambrano entiende por «creación de la persona». Estos instantes de lucidez en que el tiempo de la conciencia se suspende son aquellos en los que se producen los «despertares».

La forma sueño

La fenomenología de la forma sueño secunda el estudio de los tiempos partiendo de la consideración de que en la vida humana se dan diversos grados de conciencia, y sobre todo, diversas maneras de estar la conciencia adormecida o subyugada. Vio María Zambrano la necesidad de proceder a un examen de los sueños, no tanto en su contenido (de esto ya se había encargado el psicoanálisis) como en su forma, es decir, en el modo que tienen estos estados de presentarse. Distinguió así entre dos formas de sueño:

  • Sueños de la psique, que corresponden a la atemporalidad de la psique, y entre ellos principalmente los sueños de orexis o de deseo y los sueños de obstáculo.
  • Sueños de la persona, también llamados sueños de despertar o sueños de finalidad, que son los que procuran a la persona la visión necesaria para su cumplimiento. Cuando surgen durante la vigilia, son denominados sueños reales, y han de ser descifrados a modo de enigma.

La cuestión ética: la acción esencial

Los sueños de la persona exigen, por parte de ella, una acción, y la única acción posible, bajo el sueño, es despertar. La acción es distinta por completo de la actividad por cuanto que se trata de un hacer libre que le corresponde a la persona mientras que la actividad es el movimiento del personaje, ese continuo activarse que también es propio de la mente cuando actúa sin control. Se trata de la misma distinción que Zambrano hace entre transitar y trascender: el movimiento del personaje es un tránsito; el de la persona es trascendencia, un ir más allá de sí creándose a sí misma. La acción de la persona es siempre acción esencial: está encaminada al cumplimiento de su finalidad-destino, lo cual equivale a decir que, en su acción, la persona se cumple como tal.

La acción proviene siempre de un sujeto, pero de un sujeto que es, ante todo, voluntad, pues hay otra parte del sujeto, el yo, al que se le atribuye propiamente la conciencia. Esta diferencia es importante a la hora de entender que la conciencia a menudo se opone a cualquier tipo de despertar. El yo, sabiéndose vulnerable, actúa a modo de soberano implacable, defendiendo su reino el de la razón, el de las leyes y los hábitos erigiendo murallas que le aíslen del espacio exterior extraconsciente. Al soberano Yo le aterra la idea de ver tambalearse lo bien establecido; teme más que nada saber que su reino, establecido en un espacio y un tiempo conocido y al que posee, es como un barco que navega sobre el mar de la atemporalidad. Pero Zambrano advierte: «si una tal vigilia se cumpliera a la perfección, el sujeto soberano pasaría su vida en estado de sueño». Afortunadamente no es así; el soberano es vulnerable, y en las murallas pueden abrirse brechas que dejen pasar algo de la atemporalidad exterior, algo aún por interpretar, algo con lo que volver a construir la realidad, otra realidad, algo, sobre todo, que modificará a la persona puesto que cualquier acción comprensiva va cumpliendo en ella su destino, que no es otro que, como pensaba Heidegger, «ser comprensivamente».

Razón poética

María Zambrano propone la razón poética, distinta de la razón vital e histórica de Ortega y de la razón pura de Kant. La razón de Zambrano es una razón que trata de penetrar en los ínferos del alma para descubrir lo sagrado, que se revela poéticamente. La razón poética nace como un nuevo método idóneo para la consecución del fin propuesto: la creación de la persona individual.

Para Zambrano, el hombre, el yo, está dotado de una sustancia en su interior, el ser, ese ser es sus sentimientos, sus ideas más profundas; lo más sagrado del yo y de una conciencia. A través de estas sustancias debe buscar su unidad como persona. El ser es innato, proviene desde el primer día que existimos, aún sin ser consciente; la conciencia se va creando poco a poco en cuanto nos surgen dudas.

El ser está codificado por la palabra poética, esa palabra debe de ser descodificada por la conciencia, y esta a su vez la logra descodificar por el pensamiento poético. Esa palabra poética descodificada llega a la conciencia del hombre y la convierte en palabra verbal, que es la palabra con la que es capaz el hombre de comunicar. Al ser capaz de comunicar su ser, el hombre ya se ha creado como unidad, pues es capaz de unir su Conciencia, con su Ser.

Si ponemos de ejemplo a un niño pequeño, el niño quiere, ama, siente dolor, pero no es consciente de ello (porque tiene el ser, pero aún no ha desarrollado la conciencia) hasta que poco a poco, se va dando cuenta de qué es cada cosa y logra descifrarla (cuando se le desarrolla la conciencia y consigue descodificar su ser).

El método. La razón-poética

Un método es un camino, una vía por la que se empieza a caminar. Lo curioso aquí es que el descubrimiento de este camino no es distinto de la propia acción que ha de llevar al cumplimiento de quien la realiza. Lo propio del hombre es abrir camino, dice Zambrano, porque al hacerlo pone en ejercicio su ser; el propio hombre es camino.

La acción ética por excelencia es abrir camino, y esto significa proporcionar un modo de visibilidad, pues lo propiamente humano no es tanto ver como dar a ver, establecer el marco a través del cual la visión —una cierta visión— sea posible. Acción ética, pues, al par que conocimiento, ya que al trazar el marco se abre un horizonte, y el horizonte, cuando se despeja, procura un espacio para la visibilidad.

Puede decirse que el pensamiento de María Zambrano es una filosofía «oriental» en el sentido en que utilizaban el término los místicos persas: como un tipo de conocimiento que se origina al oriente de la Inteligencia, allí donde el sol o la luz se levanta. Una filosofía por tanto que trata de la visión interior, una filosofía de la luz de aurora. Y la luz inteligible es, claramente en Zambrano, el albor de la conciencia, que no siempre ha de ser la de la razón, o no solo, o no del todo, pues la razón habrá de ser asistida por el corazón para que esté presente la persona toda entera. La visión depende, efectivamente de la presencia, y quien ha de estar presente es el sujeto, conciencia y voluntad unidos.

La razón-poética, el método, se inicia como conocimiento auroral: visión poética, atención dispuesta a la recepción, a la visión develadora. La atención, la vigilante atención ya no rechaza lo que viene del espacio exterior, sino que permanece abierta, simplemente dispuesta. En estado naciente, la razón-poética es aurora, develación de las formas antes de la palabra. Después, la razón actuará revelando; la palabra se aplicará en el trazo de los símbolos y más allá, donde el símbolo pierde su consistencia mundana manteniendo tan solo su carácter de vínculo. Entonces es cuando la razón-poética se dará plenamente, como acción metafórica, esencialmente creadora de realidades y ante todo de la realidad primera: la de la propia persona que actúa trascendiéndose, perdiéndose a sí misma y ganando el ser en la devolución de sus personajes.

Razón, pues, pero razón sintética que no se inmoviliza en análisis y deducciones arborescentes; razón que adquiere su peso, su medida y su justificación (su justicia: su equilibrio) en su actividad, siguiendo el ritmo del latir, la propia pulsión interior. Este tipo de razón, a la que Zambrano no ha dudado en llamar «método» no aspira a establecer ningún sistema cerrado. Aspira — aspiración que proviene del alma o aliento de vida— a abrir un lugar que se ensanche como un claro en medio del bosque, ese bosque en que consiste el espíritu-cuerpo de aquel que se cumple en/con el método.

La razón-poética, esencialmente metafórica, se acerca sin apenas forzar el paso, al lugar donde la visión no está in-formada aún por conceptos o por juicios. Rítmicamente, la acción metafórica traza una red comprensiva que será el ámbito donde la razón construya poéticamente. La realidad habrá de presentarse entonces reticularmente, pues este es el único orden posible para una razón que pretende la máxima amplitud y la mínima violencia.

Verdad, realidad y lenguaje

La idea de conocimiento poética o de razón poética lleva consigo una determinada manera de concebir la verdad, la realidad y el lenguaje. Son diversas las perspectivas que se han planteado acerca de estos conceptos.

La realidad que se presenta al conocer poético es aquel fondo en el que reside lo enigmático, lo misterioso, lo sagrado. «La realidad», como ha escrito María Zambrano, «se presenta al hombre que no ha dudado […] es algo anterior a las cosas, es una irradiación de la vida que emana de un fondo de misterio; es la realidad oculta, escondida; correspondiente en suma a lo que hoy llamamos sagrado» (El hombre y lo divino).

La palabra realidad, en el contexto del conocimiento poético, apunta a todo aquello que el ser humano experimenta poéticamente como fundamental (la vida, el ser), y de ahí que Zambrano acuda a metáforas como la raíz, el corazón, etc.

El pensamiento de María Zambrano es verdaderamente pensamiento filosófico, metafísico, pero en la medida en que se sitúa en la frontera de lo que es accesible a la razón discursiva, es un pensamiento que se acerca a la mística.

Ahora bien, la realidad solamente es accesible en la actitud no violenta, si no «piadosa» y receptiva del que sabe esperar, escuchar y acoger. De ahí que la verdad se entienda como un don que se recibe «pasivamente», y fundamentalmente como revelación.

Esta verdad, no se revela ni manifiesta en cualquier forma de lenguaje, sino en la palabra poética. Esta no es la palabra que sirve como instrumento de dominio, que nombra y define las cosas para dominarlas y apoderarse de ellas. Tampoco se considera instrumento de comunicación.

En la palabra auténtica, más que comunicación, hay «comunión» entre quienes la escuchan y entienden. Claros del bosque (su obra más importante, quizá, la más sugestiva de todas), esta filósofa señala que «la palabra no destinada al consumo es la que nos constituye: la palabra que no hablamos, la que habla en nosotros y nosotros, a veces, trasladamos en decir».

Todas estas reflexiones de María Zambrano apuntan a instaurar «pensamiento poético», un pensamiento capaz de superar el abismo entre filosofía y poesía (esta es la gran preocupación de Zambrano). Justamente este intento hace que en su discurso parezcan confundirse dos niveles distintos:

  1. El nivel de la reflexión filosófica acerca de la insuficiencia del racionalismo: es un discurso filosófico.
  2. El nivel de «trasladar al decir» es filosófico y de carácter místico-poético. Esta dualidad de planos es, quizá, lo que hace más interesante la lectura de su obra Claros del bosque.

Obra

Cubierta de Horizonte del Liberalismo, de María Zambrano. Portada original de la primera edición de 1930.

A finales de 2011 se inició la publicación de sus obras completas a cargo de Galaxia Gutenberg/Círculo de lectores, recopilándose sus libros publicados, los artículos no publicados en libros y los múltiples inéditos conservados en el Archivo de la Fundación María Zambrano en Vélez-Málaga.[19]

  • Horizonte del liberalismo (1930)
  • Hacia un saber del alma (1934)
  • Filosofía y poesía (1939)
  • El pensamiento vivo de Séneca (1941)
  • Hacia un saber sobre el alma (1950)
  • Delirio y destino (escrito en 1953 y publicado en 1989)
  • El hombre y lo divino (1.ª edición: 1955. 2.ª, aumentada: 1973)
  • Persona y Democracia: Una historia sacrificial (1958, reeditado en 1988)
  • España, sueño y verdad
  • Los sueños y el tiempo (reeditada en 1998)
  • El sueño creador
  • Claros del bosque (1977)
  • La tumba de Antígona, (1967) (Mondadori España, 1989)
  • De la aurora (1986)
  • El reposo de la luz (1986)
  • Los bienaventurados (1979)
  • Para una historia de la piedad (1989)
  • Unamuno (escrito en 1940 y publicado en el 2003)
  • Cartas de la Pièce. Correspondencia con Agustín Andreu (escrito en los 70 y publicado en 2002)
  • La confesión, género literario y método (Luminar: México, 1943; Mondadori: Madrid 1988 y Siruela: Madrid, 1995).

Encasillamientos

La obra de María Zambrano, ignorada durante gran parte de su vida, ha sido reconocida de modo progresivo y adscrita a diferentes grupos, tendencias y generaciones.[20] La propia autora desmiente en su obra y en su correspondencia esa política cultural de bandos, consignas y encasillamientos.[21]

No obstante, quede aquí referencia de los intentos por encuadrar la obra y persona de Zambrano en la Generación del 98, la del 27 y la del 36, esta última en la que, como indica Ricardo Gullón, por su edad y la amistad que tuvo con Miguel Hernández y Luis Cernuda le correspondería teóricamente ser reunida.[22] [23]

Algunos dictados y sentencias

  • La actitud de preguntar supone la aparición de la conciencia.
  • La pregunta, que es el despertar del hombre.
  • La palabra de la poesía temblará siempre sobre el silencio y sólo la órbita de un ritmo podrá sostenerla.
  • Filosófico es el preguntar y poético el hallazgo.
  • La filosofía es una preparación para la muerte y el filósofo el hombre que está maduro para ella.
  • La Tierra lo arregla todo, lo distribuye todo. Bueno, quiero decir estas cosas, si la dejan. Pero no la dejan, no. No la dejan nunca ellos, los que mandan. ¿La dejarán alguna vez que haga su trabajo en paz?
  • Quien tiene la unidad, lo tiene todo.
  • https://es.wikipedia.org/wiki/Mar%C3%ADa_Zambrano
  • https://es.wikipedia.org/wiki/Mar%C3%ADa_Zambrano

75 años de la muerte del poeta Valenciano Miguel Hernández Gilabert encarcelado los rebeldes fascistas

Miguel Hernández, 75 años sin el poeta de la guerra

El dramaturgo falleció de tuberculosis en el presidio, encarcelado por su oposición al alzamiento

ep/madrid 28.03.2017 | 15:54

Miguel Hernández, un 14 de abril de 1936.

Miguel Hernández, un 14 de abril de 1936. Archivo

Este martes 28 de marzo se cumplen 75 años de la muerte del poeta Miguel Hernández Gilabert, nacido un 30 de octubre de 1910 en Orihuela (Alicante), en el lecho de una familia humilde en la que la necesidad laboral apenas dejaba tiempo para la educación. Pero eso no impidió a Miguel desarrollar un exquisito gusto por la poesía clásica española.

Desde jovencito, Miguel mostró no sólo una insaciable pasión por la poesía clásica, si no también una sensibilidad especial para ser él mismo quien la compusiera. Pronto empieza a formar parte de la tertulia literaria de Orihuela, donde conoce a Ramón Sijé, de quien se haría gran amigo.

A partir de 1930, a la edad de 20 años, empieza a publicar pequeñas poesías cortas en revistas como ‘El pueblo de Orihuela’ o ‘El Día de Alicante’. Pronto busca ampliar sus horizontes y viaja a Madrid, donde se zambullirá de pleno en el movimiento poético de la época. Es en aquellos años cuando escribe ‘Perito en Lunas’, donde refleja sus experiencias.

Establecido en Madrid, con continuas colaboraciones en distintas revistas, Miguel Hernández encuentra tiempo para escribir varias obras, entre las que destacan ‘El silbo vulnerable’, ‘Imagen de tu huella’ y ‘El rayo que no cesa’. Los poemas del autor están centrados en un estilo que se denominó ‘poesía de guerra’ y del que es uno de los principales referentes.

Cuando estalla la Guerra Civil, Miguel decide tomar parte activa de la misma, lo que le obliga a abandonar el país cuando ésta termina. Por desgracia es descubierto en la frontera con Portugal, donde es detenido y sentenciado a pena de muerte. Y, aunque su condena fue conmutada por una pena de 30 años de prisión, jamás llegó a cumplirla, ya que la tuberculosis acabó con el poeta el 28 de marzo de 1942 en una fría prisión de Alicante.

http://www.laopiniondemalaga.es/cultura-espectaculos/2017/03/28/miguel-hernandez-75-anos-poeta/919668.html

Miguel Hernández, 75 años sin el poeta del pueblo

El poeta falleció el 27 de marzo de 1942 preso en el Reformatorio de Adultos de Alicante. El Nobel Pablo Neruda escribió tras su muerte que recordar a Hernández “es un deber de España, un deber d 

Miguel Hernández, murió preso en el penal de Alicante enfermo de tuberculosis

Miguel Hernández, murió preso en el penal de Alicante enfermo de tuberculosis

Tal día como hoy, un 27 de marzo de hace 75 años, moría en el penal de Alicante el poeta Miguel Hernández, también conocido como el poeta del pueblo por sus orígenes humildes. Murió lleno de llagas. Sin apenas habla y una ronquera profunda. Tenía 31 años. Su cadáver, tal y como refleja el parte redactado en el Reformatorio de Adultos de Alicante, quedó con los ojos abiertos.

Su muerte o, mejor dicho, su asesinato por el fascismo supuso un golpe enorme para la cultura española. Su obra, a pesar de su temprana muerte, ya le había encumbrado como uno de los grandes poetas de España. Y el tiempo ha reivindicado esta apreciación. Versos como los volcados en El Rayo que no cesa, Elegía o Nanas de la cebolla continúan entre los imprescindibles de las letras españolas.

Miguel Hernández comenzó a escribir mientras pastoreaba en Orihuela (Alicante). Durante las largas tardes de soledad leía todo lo que caía en sus manos y escribía versos. Su talento, pero también su honestidad, le granjeó grandes amigos. Como los premios Nobel Pablo Neruda y Vicente Aleixandre, que definía a Hernández de la siguiente manera: “Un corazón enorme, ciegamente generoso, latidor en su poesía entera”.

Pero Hernández no sólo escribió versos. También dejó textos publicados en periódicos de la Guerra Civil como Frente Sur, Frente Extremeño o Pasaremos, con las que pretendía insuflar moral a las tropas republicanas. Él mismo paseó entre diferentes frentes de guerra apoyando a los soldados republicanos en su labor de vencer al fascismo en el campo de batalla.

“Miguel era tan campesino que llevaba un aura de tierra en torno a él. Tenía una cara de terrón o de papa que se saca de entre las raíces y conserva su frescura subterránea”, decía de él Pablo Neruda, quien tras la muerte del poeta de Orihuela escribió: “Recordar a Miguel Hernández que desapareció en la oscuridad y recordarlo a plena luz, es un deber de España, un deber de amor”.

‘Diálogos para la confluencia’ Rodríguez y Maíllo hablan en un libro de política… y de sí mismos

‘Diálogos para la confluencia’ Rodríguez y Maíllo hablan en un libro de política… y de sí mismos

Portada del libro, que saldrá a la venta el día 20.Portada del libro, que saldrá a la venta el día 20.

‘Diálogos para la confluencia’ recoge la entrevista que les hiciera el cantaor y periodista Juan Pinilla el pasado 30 de mayo en el Centro Social La Soleá, sede de una Asamblea del 15M de Sevilla. Además recoger también una serie de artículos de opinión y análisis, se trata de la primera publicación en que ambos dirigentes comparten impresiones y expectativas de cara a las elecciones del día 26. El libro ha sido editado por la editorial Atrapasueños.

En un ambiente relajado de debate de ideas y propuestas, como se puede comprobar en el recién lanzado Book Tráiler del libro, la dirigente de Podemos Andalucía y el coordinador general de Izquierda Unida de Andalucía, han conseguido, según sus editores, “sacar a la luz un libro didáctico, que no deja de ser riguroso y ameno para los lectores”.

En el volumen se tratan en profundidad temas como el empleo, la sanidad, el medio ambiente o la igualdad, pero también “se llega a explorar un poco los comienzos de cada uno de los dos líderes en la política, desde su juventud” y hasta se ponen sobre el tapete de la discusión asuntos como la OTAN o el Papa, algo espinosos en el marco de la confluencia de Podemos e IU. La obra demuestra, en todo caso, “la gran cantidad de coincidencias entre las dos formaciones y la buena sintonía entre ambos dirigentes, que opinan sobre qué significa el PSOE y lo que denominan el ‘susanismo’”.

El libro saldrá a la venta al público en general el 20 de junio, si bien antes estará disponible en la presentación que realizarán en Sevilla y en los mítines de ambas organizaciones.

LA HISTORIA DE TARTESO PARA NIÑOS

 LA HISTORIA DE TARTESO PARA NIÑOS

LA HISTORIA DE TARTESO PARA NIÑOS

VALLELLANO, LUCÍA ; ÁLVAREZ, SILVIA (ILUSTR.)

Editorial:
DIPUTACIÓN DE HUELVA
Año de edición:
2015
Materia
INFANTIL Y JUVENIL

La cultura tartésica, a la que la investigación científica ha dedicado un gran esfuerzo en las últimas décadas, permanece todavía sumida en el olvido para la mayor parte de la población de todas las edades, una circunstancia especialmente grave para los más jóvenes que no disponen de un fácil acceso a las fuentes de información de esta fascinante cultura, un crisol que fue capaz de integrar celtas, fenicios, griegos y atlánticos dando lugar a una floreciente cultura.
Es por ello por lo que las instituciones, los académicos y los medios de comunicación hemos de hacer un esfuerzo para que Tarteso ocupe el lugar que le corresponde en el patrimonio cultural de nuestro pais. Es en esta línea donde hay que situar esta novedosa publicación, dirigida al público más joven, donde sus autoras presentan de una manera amena, aunque no exenta de rigor histórico, una fiel aproximación a lo que siginificó la primera cultura letrada de la Península Ibérica.
(Juan M. Campos, Catedrático de Arqueología de la Universidad de Huelva)

http://www.romerolibros.es/libro/la-historia-de-tarteso-para-ninos_1463#

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Un equipo de arqueólogos afirma haber encontrado los restos de Federico García Lorca

Un equipo de arqueólogos afirma haber encontrado los restos de Federico García Lorca

Un equipo de arqueólogos afirma haber encontrado los restos de Federico García Lorca

Una nueva investigación que busca los restos del poeta Federico García Lorca, ubica los mismos en unos viejos pozos de agua en Alfacar (Granada).

Al parecer, estos viejos pozos de agua, pertenecían a una antigua fábrica de paños y eran utilizados como fosas de fusilados en 1936, según afirma el portal bez.es en su web. 

 
La investigación ha sido dirigida por el historiador y arqueólogo Miguel Caballero, de la Universidad de Granada, con la colaboración de las Universidades de Zaragoza, Politécnica de Valencia, Tucumán y Nottingham.
 

De confirmarse la noticia, junto a Lorca pueden estar los restos de el maestro de escuela Dióscoro Galindo y los banderilleros Joaquín Arcollas Cabezas y Francisco Galadí, ejecutados el 17 de agosto de 1936. 

 

El equipo investigador multinacional está seguro de que los restos Federico García Lorca están localizados y van a solicitar una prueba de ADN a la nieta de Dióscoro Galindo, ejecutado y enterrado junto a Lorca.

Un equipo de arqueólogos afirma haber encontrado los restos de Federico García Lorca
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El madrileño Carlos Pardo regresa al ámbito de la poesía con ‘Los allanadores’

«Mis poemas no podrían cantarse»

El madrileño Carlos Pardo regresa al ámbito de la poesía con ‘Los allanadores’

16 ene 2016 / 20:09 h.

  • «Mis poemas no podrían cantarse»
    Carlos Pardo, fotografiado en la Biblioteca Infanta Elena de Sevilla. / José Luis Montero

Ha coqueteado con la idea de abandonar la poesía, el género en que se dio a conocer. Dos novelas, Vida de Pablo y El viaje a pie de Johann Sebastian Bach, habían insinuado la posibilidad de que fuera cierto. Pero Carlos Pardo (Madrid, 1975) ha vuelto a los versos, y lo ha hecho a lo grande: Los allanadores, editado por Pre-Textos, vuelve a poner el listón alto.

«Digamos que por un lado me he cansado de la profesionalización, de posar como poeta», explica el autor. «Y por otro me he dado cuenta de que solo puedo escribir poesía, o mejor dicho poemas, cuando siento que es el último que voy a escribir. Creo que he aceptado que la poesía, para mí, es una cuestión cada vez más íntima –de búsqueda de una intimidad con el mundo– y que eso me lleva descreer de mí como poeta y de toda la parafernalia que acompaña al oficio», afirma.

El madrileño, en todo caso, habla de poesía y prosa desde una frontera porosa. «Algunos poemas de Los allanadores me llevaron a la prosa, a la liberación en la prosa… Pero la prosa, muchas veces me ha traído de vuelta al poema, a la necesidad de los límites que se dan en la poesía. Es esa vieja idea de que para pensar en el infinito nada mejor que poner una cerca delante, como sugirió Leopardi. Las novelas, muchas veces, me han hecho volver a necesitar la poesía como un medio de expresión propio, más íntimo, más ligero, más supersticioso del lenguaje. Pero creo que he vuelto a los poemas con la sensación de haber ganado una libertad que antes no tenía», agrega.

«Desordenado, distorsionado, humorístico», son adjetivos que le van bien al autor de Los allanadores, quien considera la ironía «un órgano de conocimiento: a la vez acercamiento y distancia. Es atreverse a decir determinadas cosas sabiendo que no son universales, eternas, sino contingentes, históricas. Por ejemplo: te quiero o vamos a hacer la revolución», asevera. «La ironía es una hiperconciencia del lugar que ocupamos en el mundo y en el lenguaje. Se parece a una cosa que se intentaron los filósofos neokantianos: la filosofía del como sí. Amemos como si existiera el amor, peleemos como si la utopía fuera posible, escribamos como si fuera necesario. Es una manera de no paralizarte por un exceso de juicio».

Otro elemento que está siempre presente en la obra de Pardo, incluso cuando no es de forma explícita, es la musica, una de sus pasiones. «Hay muchas referencias en este libro: la teoría de los armónicos, el homenaje a Judee Sill, que se convirtió en una canción del último disco de Sex Museum», comenta.

Sin embargo, no está de acuerdo con la idea de que la mejor poesía esté en el rock. «Es más, suele tener formas muy convencionales. O mejor dicho tradicionales. Si uno piensa en grandes letristas de country, como John Prine, desde luego sus canciones son poemas brutales a la altura de un Larkin… y muchos clásicos. Pero a mí me interesa una musicalidad específica que puede tener la poesía sin necesidad de ajustarse a un ritmo de 4×4. Yo creo que mis poemas, que son eminentemente musicales, no pueden cantarse… Prefiero algo quizá más experimental, roto, quebrado. Sólo unos pocos, quizá Franco Battiato nada más, ha sido capaz de combinar libertad y gran poesía con música. Si alguna vez hiciera una canción, ese sería el modelo».

Cuando se le recuerda la frase de Montale, «Antes teníamos lectores, pero se han puesto a escribir», Pardo sonríe. «Bueno, la poesía es minoritaria y suele darse la doble faz lector/poeta. Podríamos hablar de los éxitos en la escolarización… Me parece bien que la escritura ya no dependa de unas clases medias reducidas con tiempo libre. Pero eso no quita que en España haya cierta obsesión por no salir de nuestras fronteras (cuando somos un país periférico respecto a nuestro idioma, el español) y dedicarnos al zancadilleo. Parece que muchos piensan que si surge un escritor, es para ocupar tu sitio, cuando hay sitio para todos. Estas son las cosas que me hacen decir que ya no soy poeta, ni novelista, ni nada… para no competir y dedicarme a lo mío», apunta.

Sea como fuere, el autor está convencido de que escribir es en cierto modo allanar, «un lugar prestado o robado, el de un lenguaje que existe antes que nosotros. También vivir es allanar: estar en el mundo como si (otra vez el como si) fuera nuestro. Apropiarse del mundo, hacerlo tuyo, un hogar. Lo mismo el lenguaje y la política. No pedir permiso: apropiarse. Y luego conservarlo, es decir ser respetuoso. Parece que estoy haciendo una apología del okupa, pero creo que la poesía debe volver a apropiarse de la realidad, con cierto respeto pero sin complejos».

http://elcorreoweb.es/cultura/mis-poemas-no-podrian-cantarse-YY1256265

“Al Ándalus no era una sociedad de burkas”

José Luis Serrano. Escritor

“Al Ándalus no era una sociedad de burkas”

El autor acaba de publicar la novela ‘La Alhambra de Salomón’.

G. Cappa / Granada | Actualizado 01.10.2013 – 07:24

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El profesor y escritor granadino José Luis Serrano.

José Luis Serrano es catedrático de Filosofía del Derecho en la Universidad de Granada y en sus ratos libres se dedica a llenar de contenido literario al desdibujado Milenio del Reino de Granada. Acaba de publicar La Alhambra de Salomón (Roca Editorial), un libro en el que sigue en su empeño de recuperar y reivindicar el legado cultural de Al Ándalus. “No soporto esa corriente de defensores de la Reconquista que se empeña en situar a Al Ándalus en el mismo plano que los países integristas de la actualidad”, sostiene.

-Con esta novela y la anterior, Zawi, parece que se ha propuesto dar algo de contenido a la celebración del Milenio del Reino de Granada…

-Sí, pero hay una diferencia muy importante entre las dos. Cuando escribí Zawi hace siete años había muy pocas cosas en la historiografía y la arqueología sobre el siglo XI, y el literato estaba en la obligación de asumir el papel del historiador. Con La Alhambra de Salomón,estono ocurre: hay tesis doctorales y excavaciones arqueológicas… Zawi trabajaba para la historia y La Alhambra de Salomón trabaja para la literatura.

-En el glosario se pronuncia claramente a favor de la legitimidad de Al Ándalus como “unidad política heredera -no invasora- del reino godo de Toledo, de la Spania bizantina y de la Hispania romana”. Está en las antípodas de la famosa conferencia de José María Aznar…

-Esa definición de Al Ándalus, hace seis años, era una idea que defendíamos cuatro y de manera militante. Por fortuna, las cosas han cambiado, ahí está la Historia general de Al Ándalus, de González Ferrín, que hace una conexión muy fuerte entre la Hispania romana, la bizantina y la musulmana. Eso forma parte de la construcción de una nueva teoría sobre Al Ándalus que se está realizando en muchas disciplinas. Ya no somos tan pocos…

-¿Ya no es políticamente incorrecto decir que los habitantes de Al Ándalus eran tan hispanos como don Pelayo?

-En el siglo XI, en Ál-Ándalus se usaba ropa interior. En un pasaje de la novela describo cómo se desnuda Samuel Negrela y las prendas que se quita. Algún amigo me ha dicho que es virtuosismo, exceso de documentación. Un lector normal lee que Negrela se está desnudando, un historiador observa que en el siglo XI los andalusíes llevaban ropa interior, a diferencia del resto de sus coetáneos. En esta época no había ropa interior en París. Las diferencias entre Al Ándalus y el resto de la Europa medieval son impresionantes. Se habla de las tres culturas, pero Al Ándalus es una cultura con tres religiones. Lo que hay que sacar del imaginario es que los árabes invadieron la península en el 711, que los cinco millones de habitantes que había se refugiaron en Covadonga y pasados ocho siglos los expulsaron de Granada. Lo que nos invadió fue el islam y la lengua del Corán, el árabe. De hecho, los estudios de ADN demuestran que no hay sangre árabe. Es verdad que las clases dominantes de Al Ándalus se hacían emparentar con el Profeta, hay gente que se llama árabe y lo que quiere decir es que son musulmanes viejos.

-Su libro aporta a un dato sorprendente: según estudios recientes, los andaluces tienen un 2% de sangre beréber, y los gallegos un 21%. ¿La ciencia vuelve a derribar a los nacionalismos?

-La leyenda nacional, que es la Reconquista, está basada en que hay una invasión árabe. Después comenzó a hablarse de una invasión árabe-bereber, y estudios como éste, que fue publicado en Nature, dejó tan perplejo a todo el mundo que ni los científicos sabían interpretar los datos. Esto confirma la tesis de Ignacio Olagüe, que publicó Los árabes nunca invadieron España. Él sostenía lo que este estudio confirma: que la invasión bereber empieza cuando comienza la desertización del Sáhara, hace 8.000 años. Entonces, los íberos son bereberes y esta raza se queda aislada al norte del Duero. Los vascos y los cántabros son bereberes.

-Como le escuche Arzallus le da un soponcio…

-Pues habrá que decírselo. Del Duero para abajo se dio la mezcla tan apasionante que tenemos. De hecho, en este estudio se refleja que tenemos un 0,6% de sangre de raza negra. No hay que confundir lo genético con lo cultural.

-En el último Día de la Toma de Granada, Arturo Pérez-Reverte incendió las redes sociales ridiculizando a los detractores del acto. Decía que, de no haberse producido la Reconquista, las mujeres irían en España con burka por la calle. Se habla de que las heridas de la Guerra Civil no están cicatrizadas, pero es que parece que no están cerradas ni las de la Reconquista…

-Con el personaje de Ilbia, que es inventado, me encuentro con que la Historia no habla de las mujeres ni de los pobres, no tienen nombre en la historia. Esos personajes tenemos que construirlos a través de la antropología, la economía… Ilbia es un personaje ficticio, pero verosímil. En el siglo XI, en Al Ándalus, había mujeres que se dedicaban a la música, a la arquitectura, a la trigonometría, a la poesía… Quien mire a Al Ándalus como una sociedad de burkas se está mirando a él mismo. Están equivocados, sólo usaban burka las ricas.

-¿Pensar que Al Ándalus habría desembocado en una sociedad integrista es hacer ciencia-ficción con la Historia?

-Este tipo de cosas impide que el Estado constitucional español pueda asumir el legado andalusí, y si no lo hacemos nosotros lo va a hacer Marruecos. La idea de que la Alhambra la construyen los antepasados de Ben Laden es una barbaridad; la construyeron nuestros antepasados.

http://www.diariodesevilla.es/article/ocio/1614367/andalus/no/era/una/sociedad/burkas.html

Cómo estafar a los escritores: Concursos, premios y editoriales de las que hay que cuidarse

Cómo estafar a los escritores: Concursos, premios y editoriales de las que hay que cuidarse

No sólo es el escribir una actividad poco grata, también convoca a los estafadores capitalistas más cerdos del mundo, gente que juega con el ego del autor (sobre todo los nuevos autores y los inéditos) para tratar de hacer dinero mientras entierran su obra. He aquí un primer ejemplo.

¿Qué sucede cuando se escribe? Sucede que se va erigiendo, a nuestro alrededor, una pared, una isla, una cárcel, que corta al escritor del mundo. Está en su mundo y, una vez completada la novela/cuento, empieza el ‘negocio’ de la escritura, que te editen, que te publiquen, que te hagan reseñas y te lean. Mi primer consejo es jamás concentrarse en esto porque es una tarea fútil y ridícula, y el hecho de que una editorial te rechace un libro poco o nada tiene que ver con la calidad del mismo (pero ese es otro tema).

En ese ‘hueco’ del ego que tiene mucha gente (los imbéciles que creen que si no te publican o si no vendes millones de ejemplares tu libro no vale nada) es que se filtran los estafadores. Son gente de poca monta que trata de convencer a los escritores -sobre todo los nuevos y no publicados-, de que ‘lo están ayudando’ y que tiene que contribuir con el ‘riesgo financiero’ que el estafador, en su condición de samaritano filantrópico, sufrirá. Les refiero entonces dos casos de ‘estafa’ a los cuales me he enfrentado para que no caigan ustedes tampoco en eso.

Caso número 1: ‘¡Su cuento es buenísimo! Pero no ganó? Si usted paga se lo vamos a editar…’.
Lo primero que hay que saber es que esto de los concursos literarios es una verdadera estafa. Los grandes premios, como el Juan Rulfo, están arreglados desde el principio (lo que todo el mundo sabe). De hecho, qué coincidencia que justo cuando México anunció que no seguiría financiando el premio (que da Radio Francia Internacional), ese año resultase ganador… Un mexicano. Me consta, porque fui a la entrega del premio, que el cuento era una mierda.
Sin embargo, sigamos con lo de los concursos. Mi primera recomendación es que si el cuento ofrece un premio estrafalario, digamos cinco mil o diez mil dólares al ganador, pues ni se lo piense. Eso está arreglado, arregladísimo, así que usted puede participar, pero está echando el dinero a la basura (hablo de dinero en copias, impresiones y estampillas).
Esto nos deja con los pequeños concursos, tipo ‘La alcaldía de la villa de no sé dónde en España convoca’, con algo más verosímil: 500 euros al ganador y un diploma u otra baratija al primer finalista. Estos premios suelen ser verdaderos, pero mucho cuidado: Usted tiene que leer con detenimiento las cláusulas porque muchas veces consigue disposiciones como ‘la alcaldía pasa a ser propietaria del cuento ganador y tiene derecho a reproducirlo cuantas veces le dé la gana sin que tenga que pagarle nada al autor’. Cuando leo esto la pregunta que me viene a la mente es: ¿Ellos creen que soy idiota? ¿Que voy a vender un cuento mío por 500 dólares? Advertencia: alejarse. Cuando participo en estos concursos lo hago a lo ‘punk’: Enviando un cuento que no me gusta para nada, que escribí cuando tenía 15 años y es malo, sólo por joder. Esta gente son unos mercaderes valurdos, dignos de todo mi desprecio.
Lo correcto es encontrar en las bases algo como esto:
‘7. Todos los originales seleccionados, los dos ganadores y los ocho finalistas, serán propiedad de sus autores, reservándose la asociación el derecho a una primera edición con la colaboración de la Editorial X’.
En este caso, lo normal es que los derechos del autor estén cubiertos por el premio (digamos los 300 euros) y usted debería recibir por lo menos diez libros gratis. Igual son detalles, lo importante es fijarse que las bases no digan ‘el cuento pasa a ser propiedad de X por diez años’, porque eso es francamente abusivo.
Caso número 2: La “editorial” no edita nada. Luego están los concursos organizados por estafadores profesionales. Recientemente fui víctima de uno de estos. Sucede más o menos de la misma manera: La ‘Editorial’ convoca a un concurso y luego le escribe a los participantes informándoles que la ‘calidad’ de los cuentos es tan grande, tan inmensa, tan valiosa, que los van a publicar en una recopilación; pero que dicha calidad no es lo suficientemente grande y valiosa como para que ellos inviertan en la edición. Suelen escribirte explicando que ‘sólo’ tienes que pagar 80$ por tu cuento y estás en la edición. ¿Cuáles son los problemas de esto?
Aparte de la cuestionable política según la cual usted paga y se le incluye (lo cual significa que probablemente quede en una edición llena de cuentos espantosos, publicada por gente que no es escritora pero que ‘le gusta escribir’ en sus ratos libres y escribió algo tipo ‘oda al amor perdido’ o cuentos de asesinatos, etc.), la estafa funciona de manera tal que el libro nunca se publica, mucho menos se distribuye. Es decir, ellos cobran el dinero de los ingenuos escritores y publican los ejemplares que les ofrecieron a cada uno, ‘a precio reducido’, por supuesto, y luego el libro no se edita más. Colocan sistemas ‘print on demand’ para editar un mísero ejemplar cuando su amigo o madre pide el libro por internet, pero aparte de eso, su libro no aparece, no está en ninguna librería y no venderá nada, es como si no existiera. A esto hay que agregarle que cualquier escritor conoce de antemano esta estafa y que si usted llega de lo más emocionado a explicar que ‘ganó’ un concurso en el cual ‘pagó’ para que lo publicaran, usted será el hazmerreír de la fiesta. Regla número uno del escritor: Nunca le pague NADA a NADIE por lo que usted escribió. La cosa funciona al revés, a usted le deberían pagar. ¿Tiene usted tan baja autoestima y confía tan poco en su trabajo que no sólo lo regala sino que usted paga para que lo publiquen? Si eso es lo que quiere, deje de escribir e inscríbase en Latinamerican idol, alcanzará la fama que tanto anhela de manera más rápida. Deje a los demás escribir en paz.

Esto me sucedió hace poco, cuando unos ladrones de una tal ‘Editorial Abaco’ convocaron a su concurso de cuentos y quedé de finalista. ¿Qué gano con esto? Gano el inmenso privilegio de poder comprar el libro que ellos editan con mi cuento ‘recopilado’, algo que nunca dijeron en las bases del concurso. Por supuesto que el libro no existe, no se distribuye y nadie jamás oirá hablar de él; ellos sólo van a imprimir los ejemplares que los tristes ‘finalistas’ pidan y más nada. Bella forma de ‘quemar’ un cuento, ya que al ser publicado no puede participar otra vez. La buena noticia es que no mandé mi mejor trabajo, por si acaso, y tuve razón.

Para que vean la talla de cinismo, bajeza y arrogancia de esta gente de ‘Editorial Abaco’, les coloco el correo (electrónico, ellos no van a pagar una carta enviada a sus ‘ganadores’) que me mandaron, donde subrayan que puedo ‘realizar mi pedido’ cuando quiera. Lean a continuación:

Estimado/a Vicente Ulive Schnell
Desde Editorial Ábaco le informamos que ya está a la venta “Pequeños Grandes Cuentos”, antología conmemorativa del II Certamen de Relatos Ábaco que recoge el relato ganador, los finalistas, y los seleccionados. Puede encontrar más información y realizar su pedido en el siguiente enlace:
http://www.editorialabaco.com/editorial/verlibro.php?id=12

Una recomendación, entonces, a toda la gente que anda allá afuera.
Aquí les dejo un excelente vínculo sobre el tema:
Mapamundi de bolsillo de la estafa literaria (Letralia)

http://www.moebius77.com/blog/index.php?2007/09/29/275-como-estafar-a-los-escritores-concursos-premios-y-editoriales-de-las-que-hay-que-cuidarse-parte-1